VENECIA: LA CIUDAD QUE FLOTA SOBRE PILOTES.

  

El origen de Venecia se remonta al siglo V d.C., cuando los habitantes de la región de Venetia huyeron hacia las islas pantanosas de la laguna para refugiarse de las invasiones bárbaras. Específicamente, el avance de los ostrogodos, los hunos de Atila y, más tarde, la gran invasión de los lombardos en el año 568, empujó a la población del norte de Italia a buscar un refugio seguro e inaccesible para los ejércitos terrestres.

Venecia no flota sobre el agua, se levanta sobre un inmenso bosque subterráneo de millones de pilotes de madera clavados en el fondo fangoso de la laguna. Los pilotes de madera que sostienen los edificios de Venecia se conservan de forma excepcional gracias a un fenómeno de aislamiento de oxígeno y mineralización natural provocado por el ecosistema único de la laguna.

La putrefacción de los pilotes de madera que sostienen a Venecia se impide principalmente debido a la ausencia total de oxígeno (entorno anóxico) y al proceso de mineralización natural al que están sometidos bajo el lodo de la laguna. Aunque parezca contradictorio que la madera dure más de 1600 años bajo el agua, las condiciones específicas del subsuelo veneciano impiden su putrefacción.

El agua de la laguna es salada y sumamente rica en sedimentos y minerales. Con el paso de los siglos, estos minerales han penetrado de forma continua en los poros de los troncos. Este flujo constante ha transformado la consistencia de la madera, petrificándola gradualmente hasta volverla tan dura y resistente como la propia piedra.

Los venecianos talaron masivamente las zonas forestales cercanas a la región del Véneto y los Alpes,  principalmente especies de alta resistencia a la humedad como el alerce, el roble, el encino y el aliso.

 Se calcula que existen más de 10 millones de troncos sumergidos sosteniendo la estructura de la ciudad.  Los troncos, de entre 1 y 3.5 metros de longitud, se clavaban verticalmente  a golpes en el lodo con pesados mazos mecánicos primitivos (attrezzatura).




VENECIA: CURIOSEANDO POR LA SERENISSIMA.

 

Venecia, ese escondite lleno de rincones que descubrir, una urbe  de escenarios flotantes llenos de vida y costumbres que invitan a perderse sin miedos. Salgas donde salgas, te pierdas por capricho o no, acabas descubriendo algo misterioso o fascinantes.

Venecia es desde su diseño flotante y particulares costumbres,  un laberinto lleno de singularidades, repleta de monumentos. Si has pensado que solo hay canales, te llevarás una muy grata sorpresa. Su atmosfera y entorno respiran y viven en un cuento de hadas que flotan en el agua.

Más allá de sus grandes joyas, que las tiene y te están esperando para disfrutarlas, su mayor activo está en perderse por su laberinto de canales, callejuelas y puentes; ahí radica la verdadera esencia de la Serenissima.